Con la peste porcina por medio y el Parc de Collserola cerrado me decidí a acercarme a este parque muy cercano a Barcelona.
Cogí el carril bici paralelo al río Besós para buscar el camino que se inicia en la Torre dels Frares - Can Vestit, una vieja masía que está justo en las puertas del parque.
Aquí comienza un precioso bosque de encinas y robles, muy frondoso que prácticamente oculta el sol y protege la humedad, lo cual en este tiempo da pie a que surjan las primeras setas de la temporada.
El ascenso no es exigente, hasta que se alcanza la urbanización La Vallençana donde unas calles cimentadas presentan un desnivel importante para desembocar en el mirador de La Vallençana desde donde ya podemos divisar el litoral del mar Mediterráneo.
Debemos cruzar la carretera de La Vallençana para iniciar otro duro ascenso, quizás el más exigente, con duras rampas que nos llevan a la torre del vigía, La Coscullada de 466 metros de altirud.
Vista del litoral desde La Coscullada
Descenderemos hasta alcanzar el albergue de La Conrería, cruzamos la carretera y nos adentramos por un camino ahora todo quemado debido a un incendio veraniego.
Como a un kilómetro el camino se divide y decido tomarlo por su parte izquierda para subir al Turó d'en Galceran, error mayúsculo.
El camino va rodeando el perfil de la montaña pero cuando debemos enfrentarnos al Turó aparece una subida imposible degradada por la acción de las lluvias, pie a tierra.
Después de un giro a la derecha y siempre en ascenso que nos hace pensar que retrocedemos se alcanza el cruce que en 200 metros nos lleva al Turó d'en Galceran.
Será la máxima altura de esta ruta, 480 metros de altitud coronados con la segunda torre del vigía y unas buenas vistas del litoral mediterráneo desde su mirador.










